viernes, 30 de abril de 2010

April 27th

The teacher reviews the last worksheet on the board. Students asking questions, she tries to apply the knowledge they have acquired.

While I check and give grades for the Worksheets that the teacher checking on the board, as I thought the grades were not so bad, even though few students understand the knowledge and structures about present simple.

So I still thinking that "There is nothing is more deficient, and misleading, that a grade to learn about the progress of a student."

miércoles, 28 de abril de 2010

April 19th, 20th and 26th

When I got to high school, I share with other teachers in a meeting in the teachersroom.

In the classroom, students are scheduled to guide work on this simple, It's a grade directly to the classbook.
They begin to work with the first part of the worksheet. The teacher explains the instructions, and while I write the vocabulary on the board.
It is a work in pairs (2) and the estimated time for the development of the worksheet is 2 classes, but this time is not enough, so the teacher gives them one more class.

The teacher gives me directions, I have only to answer questions about vocabulary, review and help with grammatical structure, affirmative, questions, and negative form about present simple.
They work quietly in class and finish the worksheets, while I review and give grades for the previous worksheets.

Despite that they finish their guides, I can feel and see that they do not master the knowledge.

But, undoubtedly, I think that "There is nothing is more deficient, and misleading, that a grade to learn about the progress of a student."

Alumnos municipales son los que más se trasladan en busca de mejor educación.


Dónde estudiar no sólo depende de los ingresos, también influyen factores como dónde están los colegios y cuán informados están los padres acerca de la oferta educativa.


Mientras los apoderados de colegios subvencionados o particulares pueden comprar una casa que esté cerca del colegio anhelado y ese tipo de escuelas eligen dónde ubicarse, según el público al que aspiran atender; los alumnos de más bajos ingresos se ven obligados a trasladarse largas distancias en busca de calidad.

Así lo concluyó una investigación realizada por expertos del Mineduc y dos universidades, que estudió la localización de los domicilios y los colegios a los que asisten más de 50 mil alumnos, pertenecientes a las 34 comunas del Gran Santiago.

Según sus datos, los estudiantes de liceos municipales son quienes deben trasladarse más, en busca de una buena educación. Ellos viajan, en promedio, 9,2 kilómetros para llegar a sus liceos de excelencia, mientras los alumnos de establecimientos subvencionados sólo se trasladan 6,8.

Incluso, tomando en cuenta todos los establecimientos -sin importar si son de excelencia o no-, los alumnos del sistema municipal son los que se trasladan más: ellos viajan, en promedio, 5,5 kilómetros, mientras que los estudiantes subvencionados sólo recorren 3,9. Los particulares son quienes menos viajan, con un promedio de 3,7 kilómetros. El estudio lo realizaron Francisco Meneses, del Mineduc; Ricardo Paredes, de la UC; y Sergio Urzúa, de Northwestern University.

Según Meneses, las largas distancias que recorren los alumnos municipales podrían reducirse si los padres reciben mejor información sobre la oferta que tienen disponible cerca de su hogar. El estudio demuestra que existen liceos que, a pesar de no ser emblemáticos, obtienen buenos puntajes en la PSU. Ejemplos de esto son los liceos San Francisco del Alba y República de Siria, cuyos alumnos obtienen más de 550 puntos. Sin embargo, viajan, en promedio, menos de cinco kilómetros.

martes, 27 de abril de 2010

El informe McKinsey y Chile.

Con la mirada puesta en la calidad y equidad, la educación chilena vive hoy un momento crucial, fruto de una profunda revisión de sus bases estructurales. En un minuto como este, vale la pena revisar la experiencia de aquellos países y sistemas educativos que han logrado permanentemente buenos resultados o que han conseguido dar un salto importante en los últimos años.

Entre los años 2006 y 2007, McKinsey & Company desarrolló una investigación que se propuso comprender por qué un grupo importante de sistemas educativos, a pesar de sus diferencias sociales y culturales (desde Canadá a Nueva Zelanda, o desde Inglaterra a Singapur), habían alcanzado altos estándares de calidad en los aprendizajes de sus alumnos. Las tres claves descubiertas por el equipo de Michael Barber son sugerentes y de mucha utilidad para analizar la situación y desafíos del sistema educativo chileno.

Antes de revisar y aplicar esas claves al análisis de nuestro país, es necesario hacer un par de advertencias, para entender por qué estas claves enseñan y orientan, pero distan bastante de ser una receta para Chile.

En primer lugar, los países analizados en este estudio tienen un nivel de inequidad social y educativa muy inferior a la de Chile. La evidencia mundial indica que existe una correlación entre calidad y equidad que hace, para los países estructuralmente desiguales como el nuestro, mucho más difícil mejorar sus estándares de calidad. No es una tarea imposible, pero sí mucho más compleja que para sociedades como la finlandesa (con quien tanto gusta establecer comparaciones), pues supone desafíos que trascienden lo propiamente educativo.

Una segunda advertencia pertinente es que los sistemas educativos analizados por el informe, si bien son bastante diversos en cuanto a la inversión social que realizan en el sector educación, están también muy lejos de lo que nuestro país está haciendo. A pesar de que la evidencia en este caso indica que no hay una asociación directa entre más gasto y mejores resultados, lo que invierten las experiencias exitosas analizadas va my por encima de los 45.000 pesos mensuales promedio por alumno de nuestra subvención estatal. Este elemento también invita a entender que nuestro sistema educativo requiere condiciones previas que las experiencias exitosas ya tienen, para avanzar en calidad y equidad.

Factor 1: atraer a los mejores

Pasando a los “factores clave” identificados por el informe McKinsey, el primero de ellos consiste en la importancia de atraer a los mejores estudiantes al ámbito de la docencia. El telón de fondo de esta afirmación es que sólo es posible entregar una educación de calidad con las personas mejor preparadas. Los mejores sistemas educativos seleccionan rigurosamente a quienes cumplirán la función docente, ya sea antes de ingresar a la educación superior o en el momento de ingreso al sistema escolar. Los sistemas de más alto desempeño en el mundo reclutan a sus profesores siempre en el tercio superior de cada promoción de graduados.

En nuestro país claramente esto no ocurre, y más bien se da la situación contraria. En una de las mejores universidades de nuestro país, por ejemplo, mientras el puntaje promedio de ingreso a todas las carreras es de 700 puntos (PSU), el último alumno que ingresó a pedagogía básica lo hizo apenas superando la barrera de los 600. Esta situación se repite en prácticamente todos los centros de educación superior. Los mejores alumnos, salvo contadas excepciones, no optan por las carreras de educación.

Dos elementos influyen fuertemente en esta situación y se desprenden también del informe McKinsey. Primero, para atraer a los mejores alumnos es necesario contar con buenos salarios iniciales. Los países con buenos resultados tienen brechas salariales menos marcadas y además han hecho esfuerzos por acercar las remuneraciones de los profesores a las del resto de las profesiones. En Chile la situación es diametralmente opuesta: un profesor de enseñanza básica gana en su primer año de trabajo un sueldo promedio de $430 mil, mientras que en el caso de los médicos este monto llega a $1 millón, a $862 mil en el caso de los abogados y $530 mil en el de los psicólogos. Además, esta brecha aumenta sustantivamente en los primeros 5 años de trabajo. Todo esto hace poco atractiva a la profesión docente para muchos jóvenes que tienen interés, pero que al mismo tiempo ven en la enseñanza un espacio laboral con escasas oportunidades de desarrollo y movilidad social.

La falta de mejores condiciones y salarios para los docentes tiene además una explicación en el plano de la “valoración social” y el peso simbólico que tiene esta profesión en la sociedad chilena. En los países con buenos resultados analizados, ser profesor es una aspiración equivalente, y a veces superior, a ser médico, ingeniero o abogado. Para lograr esto, han mejorado las condiciones, pero también han impulsado políticas para reconocer la función docente y levantar su status. Medidas de este tipo son urgentes e indispensables para países como el nuestro, que se caracterizan por asignar un valor menor a la profesión docente.

Factor 2: formación docente

El segundo factor clave identificado por el estudio es la formación que reciben los docentes para lograr un buen desempeño con sus alumnos. Siguiendo ese objetivo, los países analizados han mejorado sus sistemas de formación inicial y en servicio, estimulando además la revisión y evaluación permanente de las prácticas docentes.

En nuestro país hay muy pocas condiciones favorables en este ámbito. En primer lugar, la desregulación de la educación superior impide “normalizar” la formación docente y garantizar un mínimo de calidad. La acreditación ha sido un buen primer paso, pero es todavía insuficiente.

En segundo lugar, la formación continua es limitada en cobertura y demasiado variada en su calidad. Muy pocas instancias de formación ponen énfasis en uno de los elementos relevantes identificados por el informe McKinsey: la capacitación “in situ”, con apoyo directo al trabajo docente en la escuela y sobre todo en la sala de clases .

Una tercera condición poco favorable es la inexistencia en Chile de un liderazgo directivo centrado en lo pedagógico, que cuente además con las capacidades y el tiempo para apoyar y asegurar un buen trabajo de los profesores. Los países con buenos resultados sí cuentan con un grupo importante de éstos líderes, pues han hecho esfuerzos por desarrollarlos.

En los países con buenos resultados, se destina un tiempo no lectivo importante a las tareas de planificación y trabajo asociado (en algunos países la proporción llega a 1:3, entre horas no lectivas y lectivas), tiempo prácticamente inexistente en nuestras escuelas y liceos.



Por último, Chile tampoco tiene buenas condiciones para la existencia de comunidades de aprendizaje profesional, ampliamente desarrolladas en los países con buenos resultados. Para avanzar en esto, se requiere de políticas escolares que favorezcan el intercambio y trabajo conjunto, pero también la disponibilidad horaria para que esto ocurra.

Tercer factor: sistemas de aseguramiento de calidad

Finalmente, el informe McKinsey identifica, como tercer factor de éxito, la existencia de sistemas de aseguramiento de la calidad educativa. Para lograr esto, los países han hecho importantes esfuerzos por fijar elevados estándares de calidad, por evaluar y monitorear permanentemente los resultados de aprendizaje en las escuelas, y por intervenir con presión y apoyo en aquellos casos en los que los resultados están bajo lo esperado. Estas intervenciones combinan la inspección (con sus eventuales sanciones) con la generación de capacidades institucionales, a través de programas de apoyo focalizados donde más se necesitan.

Chile ha dado pasos importantes en este plano. Se ha avanzado en la construcción de estándares de desempeño, se ha expandido y consolidado universalmente la aplicación de una prueba estandarizada en la enseñanza básica y media (SIMCE), se está implementando una ley que obliga a las escuelas a ponerse metas y a mejorar sus resultados en un plazo de 4 años (ley de subvención escolar preferencial). Junto con estas medidas, se encuentra en discusión parlamentaria un proyecto de ley que crea una superintendencia de educación (encargada de fiscalizar el cumplimiento de normas) y una agencia de calidad (cuya función será evaluar y monitorear la calidad del sistema educativo y sus agentes). Todas estas medidas apuntan en la misma dirección: constituir gradualmente un sistema de aseguramiento de la calidad. Los desafíos en este plano tienen que ver, sobre todo, con la implementación efectiva y eficiente de los cambios actualmente en diseño.

Quizás donde más “nuevos cambios” hay que pensar y trabajar para el aseguramiento de la calidad, es en el ámbito del apoyo para el mejoramiento educativo. Los países exitosos del informe McKinsey destinan recursos y han diseñado una institucionalidad (pública o privada) con las competencias necesarias para apoyar a las escuelas que más lo necesitan, porque entienden que la existencia de estándares y la presión por alcanzarlos no garantizan una mejora en la calidad. Este es un “pendiente” del actual diseño institucional del sistema educativo chileno, pero también de las propuestas de ley que están en el parlamento. Se requiere una modernización de la función de apoyo (supervisión) del Ministerio de Educación, lo que por cierto obliga a orientar y regular eficientemente el funcionamiento de la asistencia técnica privada en el sistema pero también a proveer por sí misma una oferta de calidad y diferenciada para aquellas escuelas y sostenedores que no pueden acceder a un apoyo especializado y/o quieran optar por el soporte del Estado (por ejemplo, escuelas rurales y aisladas).

El informe McKinsey es un buen termómetro para evaluar la situación del sistema educativo chileno. Permite constatar que, a pesar de los cambios positivos que ha provocado la reforma educacional de los 90, nuestro país está todavía lejos de poseer las condiciones favorables que estas experiencias exitosas han generado para garantizar una educación de calidad. La mayoría de los cambios institucionales y legales actualmente en diseño, más la continuidad de otras políticas ya en ejecución, a la luz de la evidencia de este estudio, apuntan en la dirección correcta. Sin embargo, se abre también una gran interrogante respecto al peso estratégico que la política educativa le está entregando al factor docente en esta nueva etapa de cambios. Los dos primeros factores clave identificados por el estudio están asociados directamente a la selección y preparación de los profesores, aspectos débilmente abordados en las prioridades y discusiones actuales en Chile. El desafío de esta nueva etapa de la reforma, además de corregir aspectos institucionales del sistema, consiste en pasar de una etapa de cambios estructurales (como la jornada escolar, el acceso a la educación, el nuevo currículum y el mejor financiamiento) a una donde son sus “actores clave” – directivos, docentes y alumnos – el eje central y los protagonistas principales de los cambios y mejoras.

Un mal profesor puede pesar más que los "genes de inteligencia" de un estudiante.

Si un niño con capacidad para aprender y entender rápido tiene a un profesor malo, el proceso de aprendizaje se puede ver truncado. Así lo consignó una investigación realizada por un grupo de psicólogos norteamericanos.

Si bien "los genes son importantes para explicar las diferencias en los logros de los alumnos con lectura, también lo es la enseñanza eficaz", explicó la directora del estudio, Jeanette Taylor, de la Universidad de Florida a ELMUNDO.es.

Una de las habilidades que se ve más afectada al tener a un mal docente en el aula es la capacidad para leer con soltura, ya que "los niños que fracasan con ella es más probable que obtengan un mal rendimiento en el colegio, además de más posibilidades de cometer actos delictivos en la adolescencia y juventud. Todo ello tiene un coste para la sociedad", citó el medio español de acuerdo a una publicación de 'Science'.

Es más, consignó el sitio, "está influenciada por los genes y por el medioambiente: familia y profesorado. Sin embargo, la importancia de la calidad de los maestros a la hora de obtener todo el potencial de sus alumnos es un hecho que se ha investigado poco", según Taylor en entrevista con ELMUNDO.es.

En la investigación estadounidense participaron 280 hermanos gemelos idénticos (comparten 100% de los genes) y 526 dicigóticos (50% de los genes) que cursaban primero y segundo básico en distintas clases.

Según el medio, a todos se les realizó el test 'Fluidez Lectora Oral' (ORF, sus siglas en inglés), el que evaluó la habilidad lectora. Para comprobar la “calidad del profesorado”, se tomaron los exámenes realizados (al inicio del curso y al final) por los compañeros de todos los hermanos, para “crear” así una “medida” que estimara la calidad de los maestros, explicó el sitio.

Para llegar a la conclusión de que el aprendizaje de lectura en un niño dependía de la calidad del profesor, los autores observaron a los estudiantes y separaron a los hermanos en distintos cursos para ver las diferencias. Según los investigadores, los resultados de la evaluación de la lectura mostraron que la media de una clase obtuvo mejores notas que al inicio del mismo. Este resultado se le atribuyó a la buena calidad del maestro. Y quienes obtuvieron peores calificaciones a lo largo del año tenían un mal profesor, según los psicólogos. Este análisis se realizó de forma independiente de los logros obtenidos por los alumnos gemelos.

"Este es el primer trabajo que constata que los profesores tienen una influencia en la variabilidad genética de sus alumnos, lo que indica que se pueden adoptar medidas para que los menores alcancen todo su potencial. La lectura no se puede desarrollar de forma óptima si no se proporcionan buenas instrucciones", explicó Taylor a ELMUNDO.es.

martes, 20 de abril de 2010

Colegios implementan estrategias para potenciar a alumnos talentosos.


Se estima que uno de cada 10 escolares tiene talento académico, pero tradicionalmente el sistema educativo se enfoca sólo en los alumnos de rendimiento promedio o bajo. Una situación que comienza a remediarse, con la creación de academias o división de los cursos según habilidades.


Se estima que uno de cada diez escolares tiene gran potencial de talento académico. Sin embargo, el sistema escolar se enfoca en el alumno promedio y en quienes tienen más dificultades. Pocos se centran en los escolares con más potencialidades, por lo que éstos no sólo terminan perdiéndose, sino también abandonan la motivación por estudiar.

Una situación que se comienza a remediar. Colegios como San Ignacio Alonso de Ovalle e Instituto Alonso de Ercilla, de Santiago; Monte Tabor y Nazaret, en Lo Barnechea; Cumbres masculino, en Las Condes, e Instituto O´Higgins, en Rancagua, han implementado iniciativas para, sin dejar de lado a sus alumnos con dificultades, dar especial atención a los con más habilidades. Entre ellas, academias para ejercitar a los niños para torneos, división del trabajo en clases y preparación especial para la PSU.
En el Alonso de Ercilla se formó la academia de matemáticas, donde participan alumnos de séptimo a cuarto medio. "El objetivo es fortalecer el razonamiento en esta materia: aprenden a plantear un ejercicio y sus caminos para llegar a su resolución. Se vuelven más rápidos a la hora de enfrentar una operatoria", explica Francisco Reyes, coordinador pedagógico del colegio.

Dado el éxito, la práctica se replicó a Literatura e Historia y, desde este año, a Química y Física.
En otro colegio de los hermanos maristas, el Instituto O'Higgins, escogen a los mejores estudiantes de primero a cuarto medio, de Historia, Biología, Lenguaje y Matemáticas, para insertarlos en academias. Los de este último, además, ayudan a sus pares que necesitan apoyo académico.
A su vez, se creó un grupo para los más destacados en Inglés, quienes tienen dos horas más de idioma que el resto y realizan intercambios.

En Monte Tabor y Nazaret, en los ramos de Matemáticas e Inglés, se divide la clase según las destrezas de los alumnos: general y avanzado. En Matemáticas se agregó un tercer grupo: el de "avanzados top".

Cada grupo estudia las materias en salas aparte y con su propio profesor. "Nos ha ido muy bien. Los grupos son pequeños y el clima de aprendizaje es mejor. Los resultados de la PSU mejoraron y los alumnos se sienten más seguros", afirma María Alejandra Grebe, directora académica del colegio.

miércoles, 14 de abril de 2010

April 12th and 13th

My first day of Vise II, on my arrival at the establishment many students recognize and greet me before entering class.
In the classroom, the students are working on the first worksheet about present simple. The estimated time for the development of the worksheet is 2 classes, and it is summative note.

Unlike Vise1, they are no longer so shy with me, and quickly they begin with questions and doubts about the worksheet 1.

Students work in both classes in order, and following the instructions.
And how was estimated students complete their worksheet in the second class.

After delivering the worksheets, the teacher reviews it on the board and she asked the students for the answers, even though they did relatively well the worksheet, the students have difficulty answering questions on Present simple.
This is hard work for the teacher, she spends a long time doing it, but I think it's necessary.

But I think that "the participation of students is the only thing that can make them part of the lesson."

martes, 13 de abril de 2010

Taller evaluado “Los errores son naturales, normales y necesarios en el proceso de aprendizaje”




Respuestas


1) “El que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas” (Nils Kjaer, 1870-1924, escritor noruego)

2) La vida tiene muchas vías por los cuales podemos transitar y a su vez ir cultivando nuestro espíritu, creciendo; por ejemplo, tenemos el camino del amor -o del odio en su otro extremo- en el cual muchas veces nos hemos sentido perdidos e indefensos; pero es cierto que gracias a esa incertidumbre, al no saber qué paso dar, a que ciertas situaciones se nos fueron de las manos en un abrir y cerrar de ojos, es que nos hemos visto obligados a detener la ‘marcha’ un instante, tal vez para llorar o reflexionar, pero aquietarse al fin y al cabo… y es ahí en donde nos damos cuenta que no somos más que niños extraviados en el camino del amor, que en el fondo es otro sendero más de la vida el cual, inevitablemente, nos llevará a nuevas sendas.


3) Ya que estamos cursando nuestra VISE II, consideramos justo exponer un poco de nuestra experiencia con la misma:

Experiencia real:
En la Vise I tuve que hacer clases, cuando no estaba preparada para ello ni tenía material. El sobresalto llegó de forma súbita al tratar de hablar y descubrir que poco se me escuchaba en aquella enorme sala de clases repleta por 45 alumnos que gritaban y corrían. Mas ese hecho en concreto no me anuló, sino que me puso nerviosa debido a la inexperiencia. Cuando volvió a ocurrir tres veces más, comenzó a surgir en mí un deseo de ser la profesora perfecta, saber todo acerca de mi ramo, excelencia… así que me decidí a, una vez terminado el pregrado, seguir con licenciaturas y magísteres como para sentirme realmente segura, para no tener que encontrarme 'perdida' en este camino de docente. Esto, se lo comenté a mi profesor guía de VISE II y me dijo algo muy sabio, lo parafraseo: ‘A veces es mejor atreverse y no pasarse la vida buscando la seguridad porque puede ser que no llegue como la esperas’. Cuando medité acerca de sus palabras, comprendí que tenía tanta razón… por temor a errar me bloqueé -me perdí- y me escudé en mi intelecto y en la obtención de seguras certificaciones de cuán eficiente era… pero en la teoría. Quiero ser la mejor, es natural que queramos ser buenos en lo que hagamos, pero mientras no me tire a los leones y cometa errores, que son naturales y normales, ¿cómo crecerá aquella educadora que yace en mi? Gracias profesor por inspirarme a encontrar esa ventanita.


4) La carretera de la educación, que a su vez tiene cientos de nuevas alternativas que ofrecer, nos brinda nuevas oportunidades, tanto como educandos y educadores que seremos; y creemos que este dicho encierra muchas verdades ligadas directamente con la educación:

* “Los errores son naturales…”: Es imprescindible en nuestra futura labor como docente, incluso ahora en nuestra VISE II, aplicar esto desde el corazón, tanto con nuestros alumnos, profesores guías, compañeros y lo más importante, con nosotros mismos, ya que errar es humano, no somos máquinas perfectas, ya que muchas veces uno tiende a buscar la perfección, no quiere equivocarse, quiere hacerlo bien… ¿y si no? Ahí debemos ser lo suficientemente sabios como para serenar la mirada, respirar profundo si es necesario y simplemente observar la situación en la que hemos errado y crecer…

* “… normales…”: Claro que son normales, en el sentido que vemos que la vida es un errar y aprender, desacertar y crecer; por lo tanto ya es una norma en esta existencia el equivocarse, el caerse para luego erguirse un poco más grandes. Aquel que nunca se ha equivocado no puede ser normal, entendiéndose normal como humano.

* “… y necesarios en el proceso de aprendizaje.”: La vida es un constante aprendizaje, es un hecho. Llevado al ámbito de la pedagogía, en el aula el profesor está involucrado con el proceso de enseñanza y es el propio educando el encargado de su aprendizaje. En esta esfera, ambos están aprendiendo… el profesor mide sus estrategias de entregar su enseñanza, si descubre que erró en algunos métodos, lo modifica; lo mismo aplica para el educando, el que, según su grado de compromiso y madurez puede o no aceptar que los errores en el fondo le ayudan a descubrir en qué trabajar más arduamente.

Ahora, en relación directa con la cita escogida -de Kjaer-, podemos unirla sin equívoco a lo antes recién expresado, ya que si no tenemos la suficiente altura de miras para reconocer que los errores son parte de nuestra naturaleza, tal vez estemos más perdidos de lo que sentimos. Si no podemos comprender que no seremos menos personas o menos valiosos cuando nos equivocamos, también puede ser que no tengamos buenos parámetros para saber dónde estamos en la vida y, por último, si no agradecemos a todos y cada uno de nuestros errores y saquemos el aprendizaje de ello y no entendamos que sin ese traspié seguramente hoy no seríamos quienes somos, seguramente estaríamos más cerca de ver la luz de lo que pensamos… porque ‘el que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas’, tanto fuera como dentro de nuestro corazón y reconocer, en un acto de humildad, que nos sentimos perdidos es un gran paso para encontrar el camino correcto.



5) “Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo” (Niels Bohr, 1885-1962, físico danés)

Según la Rae (1), una persona experta es alguien práctico, hábil y experimentado, pero nunca se señala la perfección como parte de la experticia. Ahora, que Niels Bohr postule que en un área, cualquiera que esta sea, alguien puede cometer ‘todos’ los errores posibles es un sinrazón, porque por mucho que alguien se equivoque, siempre puede volver a equivocarse, incluso tropezar de nuevo con la misma piedra, no nos olvidemos que los errores son naturales y normales. Es por eso que este dicho no me hace sentido.






Citas:
(1) http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=experto